Cocinar grandes platos desde la comodidad de tu hogar es una opción. Por eso, en La Jamonería de la Quinta, con tienda online en ibericodirecto.com, te contamos cómo cocinar un arroz meloso con almejas y alcachofas en sólo 20 minutos.

Meloso por dentro, crujiente por fuera. Este plato es muy sencillo de hacer y con todo para gustar al comensal. Me inspira para esta receta el arroz de ajo que me hacía mi madre cuando era pequeño, una versión del clásico arroz de almejas en salsa verde tan típico de su tierra, San Sebastián.

Es un arroz bomba y el objetivo es que nos quede muy melosito y sabroso. Se hace sobre todo con ajo, que sofreímos muy despacio, y a mí me gusta añadirle un poco de cebolla para darle untuosidad. Una vez está rehogadito, pero en blanco -importante que no coja color- le echamos el arroz y cuando esté bien caliente, agregamos el vino blanco y que haga ese sonido tan característico, el psssss que reduce el vino y nos indica que es el momento perfecto para la cocción del arroz.

A continuación echaremos un caldo. Lo normal es utilizar para este plato un caldo de pescado, de las propias almejas, pero a mí me gusta usar caldo de ave. Tenemos ya preparada una base muy sencilla con aves rustidas, verduras... que cueza en el agua bien despacio y que no coja mucha potencia. Lo ponemos a cocer unos 15 minutos.

Para rematar, un poquito de perejil, la almeja que en el último momento le da el sabor al propio arroz y la alcachofa. Nosotros las almejas las abrimos en agua para poder chequear cada una por separado. Esto es básico, si las agregas sin más y una viene mal, has arruinado el plato.

Coronamos con unas alcachofitas naturales que previamente habremos confitado. Usamos alcachofas naturales, las pelamos, las sumergimos en aceite de oliva y las dejamos que se hagan en fuego muy suave. Cuando ya está totalmente cocida, subimos el fuego hasta tostarla. Lo que queremos es un efecto patata frita, tierna por dentro y muy churruscada por fuera.

El resultado es un arroz muy meloso, que sabe a ajo, a vino blanco, a almeja y a perejil, con ese toque crujiente de una sabrosa verdura por encima.

Un truco añadido: el perejil tiene bastante protagonismo en esta receta, pero por sí solo podría amargar, así que en Fismuler usamos un aceite de perejil, que además nos dará color. Sólo necesitamos poner el perejil en agua hirviendo unos 5 segundos, lo sacamos a un cuenco con hielo para que conserve el verdor, trituramos junto al aceite de oliva y dejamos que infusione para que el propio aceite tenga el sabor y el color verde del perejil.

Nino Redruello es chef de Fismuler. Texto editado por Guacimara Castrillo.