El restaurante Sublimotion, dirigido por el chef Paco Roncero y ubicado en el Hard Rock Hotel de la isla pitiusa, arranca la quinta temporada de su performance gastronómica. Por eso, en La Jamonería  de la Quinta, con tienda online en ibericodirecto.com, te contamos acerca del menú degustación más caro del mundo se sirve en Ibiza.

Ni cuerpos de escándalo moviéndose encima de una tarima, ni DJs estrella jaleando al personal. Sublimotion no es una discoteca de moda. Tampoco es un restaurante al uso. Sublimotion es un show culinario pensado para disfrutar con los cinco sentidos: vista, oído, tacto, olfato y, por supuesto, también gusto. Dirigido por el chef Paco Roncero (La Terraza del Casino, dos estrellas Michelin), el pasado viernes 1 de junio arrancó su quinta temporada con la incorporación del chef David Chang al equipo de primeras espadas de la cocina, como Dani García (Dani García), Diego Guerrero (DsTAGE) o Toño Pérez (Atrio), que ya forman parte del espectáculo.

Entre las novedades, tampoco hay que olvidarse de la colaboración de la firma Dom Pérignon, un champán que se ha convertido en su perfecto aliado. Tanto, que hasta el chef de la maison, Marco Fadiga, ha elaborado un plato que servirá para introducir a los comensales en el universo exclusivo del champán Dom Pérignom Segunda Plenitud para convertir Sublimotion en su primera embajada a nivel mundial. Pero no adelantemos acontecimientos, vayamos paso a paso.

¿Qué es Sublimotion?

Hasta finales de septiembre, en dos pases diarios (a las 20.30 y a las 24 h.), hasta 12 comensales podrán disfrutar de la experiencia Sublimotion: un menú degustación armonizado con champán Don Pérignom en el que vanguardia e innovación se unen para crear una experiencia única en el mundo.

Tras acceder por una puerta casi secreta (al más puro estilo speakeasy), los pocos afortunados se encuentran en una sala en la que una amable azafata explica el significado de Sublimotion: llevar los sentidos hasta el éxtasis. Después del pequeño aperitivo (gin-tónic de jengibre y galleta de miso), se accede a un falso ascensor que transporta hasta lo que ellos llaman la cápsula principal: 70 metros cuadrados diáfanos, la mesa de diseño único y un sofisticado montaje audiovisual del que apenas se pueden ver las pantallas que rodean la habitación.

Comienza el show: el comensal, entre excitado y perplejo, se encuentra en el centro del Teatro Real de Madrid, rodeado de la orquesta, y es el mismo David Bisbal quien se encarga de arrancar la función. La actriz Iris Lezcano ejerce de maestra de ceremonias, responsable de introducir cada una de las experiencias gastronómicas que sucederán a continuación... De beber, Don Pérignom Vintage.

En el fondo del mar, donde es posible disfrutar de un fresco gazpachuelo cítrico con concha fina creado por el chef Dani García; en el universo ficticio de Avatar, donde el famoso huerto comestible de Paco Roncero desciende de una cápsula hasta ubicarse justo delante de cada invitado o en un cine antiguo, donde emiten películas de Charles Chaplin acompañadas de palomitas de foie y maíz y puedes probar la mítica bota del viejo cómico (suela de tartar de vaca vieja con erizo de mar, obra de Diego Guerrero)

También, en un cabaret francés, donde el ilusionista Jorge Blass recrea uno de sus apasionantes trucos mientras se disfruta de un tartar de gamba roja en caldo de galeras o de un foie asado con curry de espinacas; en el mismísimo Central Park de Nueva York, donde lo suyo es disfrutar del picnic de David Chang, vieiras asadas con caldo dashi de beicon ahumado y manzana macerada en kimchi de con con yogur y sirope de arce, o en un mercado de Bangkok en el que picotear diversas especialidades callejeras, como sopa thai de pollo y mangostán, el bun de chili crab, las ostras fritas con sweet chili o el meloso de pollo y curry verde, entre otros.

Sin hilo conductor aparente, más allá de adaptar los platos a la tecnología o viceversa, resulta más que curiosa la escena Realidad híbrida, en la que con ayuda de unas gafas de realidad aumentada se descubren los ingredientes del bocado antes de comerlo (como la ensalada César: lechuga romana, salsa caesar, parmesa y crujiente de pan), o el viaje en avión, en el que unas atractivas azafatas de los años 50 sirven el (no tan) típico menú: lenguado a la mantequilla negra (de discutible punto), puré de patatas con caviar o retractilado de piñones.

Entre los platos fuertes, el Infierno Toño Pérez: tarantelo de atún en adobo con boniato ahumado y yema curada, servido en una especie de ritual satánico en el que suena Highway to Hell de AC/DC un plato que emula un cuerno de carnero rojo (fogonazo incluido). Y el especialmente delicado ravioli de frutos del mar con su caldo aromatizado y aire de nuez de Marco Fadiga, perfecto aliado de esa Segunda Plenitud de Dom Pérignom, resultado de una elaboración de 16 años de la que resulta un vino intenso, vibrante, preciso, donde los aromas a panadería combinan con una elegantísima acidez en boca, y con la energía en su máximo apogeo.

Por último, el postre de Paco Torreblanca (un simpático monigote que transmite emociones), los petit fours servidos en platos de DJ y acompañados de un set de Wally López (puro Ibiza) y una terraza privada donde alargar la velada al son de combinados con destilados prémium

¿Algo más? Sí, es verdad: el precio por persona es de 1.500 euros (IVA no incluido) y se puede reservar la mesa entera por 18.000. Las plazas están volando...

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Sublimotion: el postre de Paco Torreblanca.

 

Fuente: http://www.elmundo.es/metropoli/2018/06/03/5b141e09ca4741062e8b45a8.html