El restaurante Kyoto, en Las Rozas, Madrid, es todo un crisol culinario. Por eso, en La Jamonería de la Quinta, con tienda online en ibericodirecto.com, te contamos todo acerca de este restaurante.

Tiene un nombre eminentemente japonés, pero no es un restaurante nipón. Sus propietarios, el matrimonio Zhou, son chinos, y también -claro- hay muestras de la cocina de su país en este establecimiento, abierto en 2002 (tienen otro de idéntico nombre en Villalba, y un tercero, Zenith, en el C.C. Zielo de Pozuelo de Alarcón). Ella, Elena, dirige desde el principio el decano de los tres: un amplio local frente a Las Rozas Village, de aspecto moderno y en el que destaca un precioso acuario de agua de mar con anémonas y peces payaso, una pequeña joya viva e inusual.

Japón y China, pero también Tailandia o Vietnam, nutren las propuestas de la carta, muy larga y variada, en la que tampoco faltan productos y conceptos mediterráneos -fusionados o no- e incluso alguna influencia del continente americano (por ejemplo, los tiraditos).

Llama la atención la propia carta en sí misma, prácticamente una revista, donde todos y cada uno de los platos aparecen fotografiados, lo cual ayuda bastante a la hora de pedir, máxime cuando se trata de elaboraciones no muy conocidas, como algunas asiáticas. De todos modos, no resulta fácil elegir, tal es la oferta. Son habituales los nigiris, sashimis o rolls más o menos ortodoxos o actualizados, los dim sum al vapor (de pasta algo gruesa), las tempuras y frituras de todo tipo (rollito vietnamita, langostinos crujientes, fish & chip de rape, calamares) que no terminan de acertar con el rebozado. Hay también un apartado para las ensaladas, los arroces, los fideos, el pollo, el pato cantonés, los curries, la plancha tepanyaki, una retahíla de sabores inabarcable que no elude los picantes o los toques más o menos raciales.

Quizá una buena idea sea decantarse por alguna de las preparaciones al horno Josper que, al trabajar con brasas, otorga unos agradables matices ahumados, como ocurre con los mejillones de roca con tomillo que preparan con esta técnica. Para recomendar, las jugosas costillas a baja temperatura, maceradas con especias y salsa hoisin. Los postres, bastante por encima de la media habitual en comedores orientales, como también ocurre con la bodega y la carta de cócteles. El servicio, muy agradable, suma puntos.