Este término, que procede del comercio internacional de los vinos de la isla en siglos pasados, se recupera para lanzar una 'nueva' marca. Por eso, en La Jamonería de la Quinta, con tienda online en ibericodirecto.com, te contamos todo acerca de la marca 'Tenerife wine'. Lo bebía por orden facultativa George Washington. Lo comerciaron (y gozaron) padres de Estados Unidos como Benjamin Franklin o Robert Morris. Alegró la vida de James Cook en sus aventuras por el Pacífico. Debió ser lo último que tomó el navegante francés La Pérouse antes de ser tragado por los mares. Estaba en la bodega del capitán Bligh durante el famoso botín del Bounty. Se trasegaba con alegría en la mítica First Fleet, la flota británica que tomó posesión de Australia... Es el Tenerife Wine. Pero, ¿cómo podemos asegurar tamaño anecdotario histórico? Gracias al archivo mercantil de la familia Cólogan, que llegó a Tenerife en el siglo XVII a pelo y supo montar un gran imperio comercial alrededor del vino en Tenerife, Inglaterra, América... Este archivo, el tercero mejor conservado de Europa en su ámbito (donado al Archivo Histórico de la isla), ha sido prolijamente explorado por Carlos Cólogan, investigador, que fue quien, con asombro, descubrió todos los apuntes, todas las cargas, todos los viajes, todas las órdenes, todos los contratos, todas las cartas, todos los capitanes, todos los almirantes, todos los navíos, todos los cuadernos... Quién, cómo, cuándo, por qué... Recogidos en el libro Tenerife Wine, historias del comercio de vinos. Se trata de una radiografía compleja y completa del negocio vinícola internacional que Cólogan ha focalizado en la segunda mitad del siglo XVIII, el tiempo de gloria del llamado Tenerife Wine, medio siglo después del éxito de la malvasía canaria (conocida como Canary sack). Efectivamente, tras la caída de la malvasía fueron los blancos de otras varietales (conocidos también como vidonias) los que conquistaron desde esta isla el mundo.

Producto estratégico

En un planeta globalizado avant la lettre, Tenerife se convirtió, con sus vinos, en eje de la complicada y bélica geopolítica de la época. "Fue la gasolina de todas las flotas importantes de época, Inglaterra, Francia, Estados Unidos -comenta el investigador-, y aquí venían todos los navíos a cargar las pipas de nuestro vino, sin el cual era del todo imposible abordar campañas militares o científicas". No importaban ni bandos, ni alianzas ni guerras. Como se demuestra documental y fehacientemente en el libro que presentó Cólogan durante el lanzamiento mundial de la marca Tenerife Wine, era un producto estratégico para la supervivencia de las tropas y las tripulaciones. Fue también "el comercio más importante de la incipiente gran potencia Estados Unidos". En fin, jugó un papel decisivo en los grandes movimientos mundiales del siglo de la Ilustración, desde la India hasta el Atlántico Norte. Todavía se conservan en Londres los túneles que van del Támesis a la City por donde se descargaban las barricas... Aunque, atención, la actual zona de business Canary Wharf no se refiere a los vinos canarios, el nombre del barrio proviene del siglo XX y del negocio de importación de plátanos canarios de Fred Olsen. Con todo este pasado -desconocido hasta ahora- en la mano, el Cabildo de Tenerife, con su presidente, Carlos Alonso, y el muy comprometido Consejero de Agricultura, Jesús Morales, al frente, decidieron explicar la nueva marca al mundo (¿para cuándo la D.O.?) y emplear esta fascinante historia como un nuevo y excitante argumento para promocionarla en el globo; las cinco D.O. de Tenerife, los volcanes y el Atlántico, las singulares uvas prefiloxéricas y rockeras propulsadas desde el pasado hacia el futuro. Y lo hicieron en un acto donde se desveló el libro de Cólogan y toda su narrativa inédita del siglo XVIII pormenorizada y rigurosamente documentada. Y donde el gran Josep Pitu Roca, de El Celler de Can Roca, fue nombrado -junto a Caco Senante- embajador mundial. Roca, cautivado por el archivo Cólogan (y por los vinos tinerfeños: "Hay vinos de Tenerife que nos aceleran el corazón"), definió el Tenerife Wine como "un espacio, un tiempo, una verdad, porque las modas pasan pero el estilo permanece, y hoy Tenerife Winetiene que ser una revolución para proyectarse al mundo". En la platea, grandes de las bodegas canarias como Enrique Alfonso, Jonathan García o Borja Pérez, entre muchos otros, sonreían...